La Iglesia recuerda la importancia del arte
Lo prometido es deuda. En mi última columna terminé alegando que sería una buena idea comentar los acercamientos (inéditos algunos) de la Iglesia al mundo del arte, buscando, quizás, justificar aquello del carácter celestial de algunas piezas musicales u obras plásticas.
El 21 de noviembre el Papa Benedicto XVI se reunió en la Capilla Sixtina con artistas, escultores, arquitectos, músicos y cineastas de talla internacional, entre ellos estaban personajes bien conocidos como Anish Kapoor, quien mantiene una importante exhibición en la Royal Academy en Londres; Zaha Hadid, arquitecta británica de origen iraquí; Daniel Libeskind, estadounidense de origen polaco y ganador del concurso para la reconstrucción del sitio del World Trade Center en Nueva York, así como Murray Abraham, con un Oscar al Mejor Actor por su papel de Salieri en la cinta sobre Mozart, “Amadeus”. En total se invitaron a quinientos representantes de las artes, “lástima” que no pudieran incluir a Roman Polanski, luego que una corte suiza lo dejó en libertad bajo fianza por 4.5 millones de dólares, arresto domiciliario y monitoreo electrónico en su chalet de Suiza.
El encuentro Iglesia (católica)-artistas ya adquiere ribetes históricos y no poco anecdóticos. Enseguida muchos recordaron la pregunta que lanzó alguna vez Juan Pablo II cuando, tras asegurar que “la Iglesia necesita el arte", dejó en el aire la interrogante "¿puede también decirse que el arte necesita a la Iglesia?".
La respuesta parece evidente, pero en el fondo deja entrever cierta ironía —casi humor blanco— por parte del fallecido y nunca olvidado Juan Pablo II. Si no, ¿qué decir de la rana crucificada del artista alemán, Martin Kippenberger, cuya exhibición en Italia le trajo problemas con las autoridades eclesiásticas locales? Su éxito se debió a la intransigencia de la Iglesia, de eso no hay duda.
Sin embargo, también es incuestionable y justo destacar que ahora Benedicto XVI trata de ponerse a la altura de nuestra época y no sólo por esta inusual reunión. El pontífice grabó un álbum de letanías lauretanas y oraciones en cinco idiomas con acompañamiento musical. El trabajo estuvo a cargo del sello discográfico Geffen Records en el Reino Unido, el mismo que alguna vez utilizaron los grupos de rock Nirvana y Guns N' Roses. Habría que revisar los “top ten” a ver cómo le va al recién estrenado solista.
Nada... que la globalización nos llega a todos y es mucho mejor intentar propagar cada creencia haciendo uso del arte que incinerando personas por su supuesta —o incluso justificada— herejía. Al menos en eso la humanidad ha mejorado. |