SOS para la EICTV

No es expresión artística
Son las condiciones actuales de la EICTV
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Ya se corrió la voz. La Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba está en apuros y le urge encontrar recursos para mantenerse (al parecer, literalmente) en pie. Fragua de cineastas reconocida a escala mundial, el peligro de cierre que ronda sus puertas representa una mala noticia para todos los amantes del séptimo arte.
La institución se inauguró el 15 de diciembre de 1986 siendo su primer director Fernando Birri, prestigioso realizador argentino, y se concibió con la idea de implantar un centro de formación artística. Desde sus inicios, la EICTV puso en práctica una filosofía particular: enseñar no a través de maestros profesionales, sino de cineastas activos, capaces de transmitir conocimientos avalados por la práctica, la experiencia en carne viva y una constante actualización.
De ahí que incluso sus directores hayan provenido de países tan disímiles como Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, República Dominicana, hasta contar con su actual líder, Rafael Rosal Paz, de Guatemala. De acuerdo con los datos de la entidad, durante un cuarto de siglo, su cifra de graduados asciende a más de setecientas cincuenta personas de cincuenta naciones y más de diez mil profesionales han participado en sus talleres.
Sin embargo, hoy en su sitio web se lee el siguiente aviso dentro del apartado de donaciones: “Después de 25 años, la infraestructura de la EICTV se encuentra a punto de colapsar: edificios, equipos, instalaciones de todo tipo se encuentran sumamente deterioradas y la institución corre el peligro de tener que reducir al mínimo su actividad en tanto no consiga los recursos para poder renovar y modernizar todo su patrimonio.”
Lo más significativo es que un mínimo resquebrajamiento en su imagen pública constituye un doble golpe para el gobierno cubano, quien presume con mayor o menor razón, la calidad de su propuesta artística, por un lado, y el profesionalismo en su sistema educativo. Ambos sectores se verían afectados directamente en caso de colapsar la EICTV, sin contar que, en términos políticos, muchos atacarían la insistencia de mantener un sistema que hace aguas por todos lados.
De cualquier manera, lo que urge en estos momentos es salvar la escuela, orgullo de Latinoamérica y una de las pocas que ha probado con creces su validez. Ya después habrá tiempo para estudiar las causas reales de su fragilidad (en cuanto a subsistencia) con el objetivo de acoplarle un método de subsistencia acorde a los requerimientos actuales de la sociedad y la economía. A fin de cuentas, tal cual advirtiera José Martí, para hacerse el verso, primero ha de ganarse el pan. |