Arte urbano al filo de la navaja

Expresión artística urbana
Siempre desafiante y al alcance de todos
|
|
A fines de enero, el centro de un parque de San Pablo, en Brasil, se vio agredido visualmente por un objeto que, desde cierta perspectiva, refería a una nave espacial; desde otra, más cercana, a una escultura polimórfica de metal; e incluso, en una tercera ojeada, cabía suponer un mensaje material, quizás encriptado, pero que no dejaba de comunicar sensaciones a quienes lo observaban.
Se trataba de un ejemplar perteneciente al festival URBE - Mostra de Arte Pública que representa (y dignifica) a los artistas que practican el arte urbano o street art y que, de vez en cuando, hace escala en las más populosas metrópolis del mundo.
Alabados por algunos y satanizados por otros, los exponentes del arte urbano, insisten en buscar nuevas alternativas de expresión que lleguen de manera directa a los espectadores. Rechazan galerías y museos para hacer prevalecer barrios, parques, esquinas comunes, donde reflexionan en torno a los mismos avatares que el resto de los creadores. Política, economía, existencialismo, amor, duda, miedo, azotes sociales, cualquier tema puede ser abordado.
Cuestionado para la “Revista Ñ”, uno de los artífices de esta muestra callejera, explicó cómo ha evolucionado el arte urbano desde sus primeras apariciones en forma de graffiti, hasta las espectaculares muestras, casi perfomance, que podemos evidenciar hoy en día.
“El arte público, sea cual sea su forma, evoluciona constantemente desde hace ya más de tres décadas: desde lo vandálico ilegal a movidas con permisos y múltiples lenguajes, técnicas y formatos. Justamente esto es lo que lo hace tan especial, tan libre y tan real. Experimenta nuevas situaciones sociales con las que interactúa todo el tiempo: está vivo y es dinámico. No está quieto como en un museo, es un fenómeno que sin dudas representa el tiempo que vivimos. El punto está en dejar de creer que el arte urbano es sólo un graffiti o una instalación loca en la calle. El arte público es todo lo que al público conmueve: situaciones, momentos, imágenes, experiencias que afectan a las personas en el espacio público.”
Es innegable, entonces, que el desarrollo de estas manifestaciones en el seno de la urbe, no sólo debe ser aceptado como una interacción social, sino también como consecuencia de una inquietud artística que, en ocasiones, ya sea por la escasez de medios artísticos, por las limitantes que imponen las instituciones oficiales o por conformar un verdadero movimiento alternativo de creación, viola los convencionalismos y nos deja, a la vuelta del camino, un mensaje que todos podamos advertir sin necesidad de pagar por ello.
Es curioso (sino irónico) que en sobradas oportunidades sean sus representantes los que terminen pagando, ya sea una multa o hasta tiempo en la cárcel. Mayor valor entonces para quienes lo asumen cual objeto de arte y no burda fechoría. |