Chávez agita el avispero internacional
Puede que tras el famoso “¿por qué no te callas?” que el rey Juan Carlos le espetara a Hugo Chávez, ciertamente el presidente venezolano haya adoptado alguna mesura en sus comentarios. Asimismo, es deducible que después de la operación efectuada por Colombia contra las FARC —que dio por resultado el rescate de un grupo de secuestrados entre los que se contaba la ex candidata presidencia Ingrid Betancourt— el mandatario no haya retomado su protagonismo mediador en asuntos bélicos dentro del cono sudamericano. Pero eso, nadie vaya a equivocarse, en modo alguno implica que Chávez bajara la guardia o que sus intenciones monopolistas en torno al poder cedieran un ápice.
La visita —ya suman cinco— que hiciera a la República Popular China es una prueba fehaciente de que nuevos hilos se tejen en el entramado político venezolano e internacional. La creación de un mundo “pluripolar”, como el mismo lo calificara, parece ser el nuevo tema en la agenda de Chávez. A esta visita continúa otra a Rusia, país que en los últimos años ha fortalecido sus vínculos con la nación bolivariana.
No olvidemos que en 2006, Venezuela le compró a Putin un lote de treinta aviones Sukhoi, valorados en unos tres mil millones de dólares y que habrían de sustituir a los habituales F-16, cuyos repuestos habían sido prohibidos por Washington —junto con la venta de armas— por considerar que dicho país no cooperaba en la lucha contra el terrorismo. En total, la adquisición de armamentos por la administración chavista a la ex URSS arroja una inversión superior a los cinco mil millones de dólares en los últimos dos años.
De igual manera, en estos momentos, una flota de barcos de guerra navega rumbo a Venezuela para participar en maniobras militares conjuntas con el ejército de Chávez.
Este tipo de demostraciones y apoyos internacionales no pueden venir en un momento más dramático. Luego que el reciente conflicto que enfrentó a Rusia y Georgia ha generado roces entre la Casa Blanca y el Kremlin, mientras que la expulsión de sus respectivos embajadores aumentó la tensa relación entre Caracas y Washington.
Con la gira de Chávez las cartas parecen puestas sobre la mesa y los bandos bien definidos. Es cuestión de tiempo atestiguar que pasos seguirán a esta toma de posiciones y tener esperanzas de no adentrarnos en una nueva Guerra Fría… sino algo peor. |