Perugorría y la quimera de una isla desencantada
“Yo encontré en Cuba lo que mucha gente sale a buscar fuera, que es poder vivir de mi trabajo”. Las palabras son de Jorge Perugorría, el actor cubano más conocido internacionalmente, en entrevista concedida a la BBC. Sin duda alguna, y como él mimo lo confesara, su papel en la cinta “Fresa y Chocolate” le abrió las puertas a producciones de toda índole, donde no faltaron propuestas de Hollywood —que él rechazó— y lo salvaron de la suerte que otros coterráneos tuvieron que asumir como César Évora, Francisco Gatorno o Niurka Marcos (de quien pocos imaginan que es apenas conocida en su tierra natal).
Su historia, feliz y merecida desde la perspectiva de un ciudadano común y fuera de su círculo íntimo de amistades o colaboradores —ese gremio que casi todos mantenemos a nuestro alrededor y cuyos integrantes son capaces de revelar los más insospechados chismes— no debe ser tomada como la medida estándar de los cubanos... todo lo contrario. Acaso es la excepción que confirma la regla.
En un país donde los índices de pobreza alcanzan a más de la mitad de la población y la percepción media de los salarios ronda los quince dólares mensuales, muy pocos pueden jactarse de vivir dignamente de su trabajo.
Si bien, en el caso del cine, Perugorría también asegura que “nuestro problema fundamental no es la censura sino lo económico” para nadie es secreto que el problema de fondo en las finanzas cubanas está sujeto al sistema político.
Ello, sin aclarar siquiera que no todas las profesiones cuentan con igual margen de libertades. Esta —el periodismo— que en lo personal hoy me salva en tierra foránea y con la cual puedo, hasta la fecha, ganarme el pan para gestar después el verso, es una utopía al interior de las fronteras de mi país. Del cabo de San Antonio a la punta de Maisí no hay órgano de comunicación oficial que no sea escudriñado con exagerada atención antes de ser puesto a disposición del público.
Pero no debemos tomar a la ligera las declaraciones del actor. Basta ser cubano para entender su discurso. Está en la isla y tiene un estatus que proteger. Nadie en su sano juicio pondría en riesgo tales condiciones por declaraciones a una agencia extranjera de noticias. Perugorría sabe muy bien cuál es la situación de Cuba y no es de extrañar que, en otro entorno —quizás dentro de ese gremio que antes mencionara— su ideología verdadera salga a flote.
Mientras tanto, sirva este texto como advertencia a quienes sólo tienen referencia de la mayor de las Antillas —también la mayor de las incógnitas— por textos y videos publicitarios. Más hay que creerle a Diego en “Fresa y Chocolate” que a Perugorría en la BBC. |