Lista negra... y conveniente
Afganistán, Arabia Saudita, Argelia, Cuba, Irán, Iraq, Líbano, Libia, Nigeria, Paquistán, Siria, Somalia, Sudán y Yemen son los países incluidos por Estados Unidos en su última lista negra —han existido muchas otras — que responde oficialmente al título de “Auspiciadores Estatales del Terrorismo". La misma justifica a partir del 4 de enero extremar las medidas de seguridad en los aeropuertos estadounidenses para cualquier viajero que provenga de —o haga escala en— alguno de estos países antes de tocar suelo norteamericano.
Supuestamente la disposición tiene su razón de ser tras el fallido atentado contra un avión en la ciudad de Detroit, el pasado 25 de diciembre, por parte de un ciudadano nigeriano.
Sin embargo, incluso para los más reaccionarios activistas contra el gobierno de los hermanos Castro, ubicar a Cuba junto a esa mayoría de naciones islámicas en el rol de auspiciadora del terrorismo parece una aberración política —muy conveniente— que poco le debe a la necesidad de proteger a Estados Unidos.
Si bien la isla ha estado históricamente vinculada en la lucha por la liberación de naciones africanas y más de una vez se le ha acusado de financiar fuerzas paramilitares en Latinoamérica, debemos recordar que la situación en su seno ha cambiado ostensiblemente luego de la debacle del campo socialista en el viejo continente. Sin el apoyo de la extinta URSS el gobierno de La Habana ha tenido que hacer malabares para sobrevivir en el marco de un entorno económico hostil —y a ello todavía se dedica—. Por otro lado, raya en la ridiculez que se tenga en cuenta a un país que debe recurrir a charters para viajar directamente a Estados Unidos pues ni siquiera posee vuelos regulares.
No es de extrañar entonces la repudia del pueblo cubano —esta vez de mano con sus dirigentes— ante la inclusión de nuestro país en esa lista. El gobierno criollo convocó el 5 de enero al máximo diplomático de Washington en la isla, Jonathan Farrar, para levantar una protesta formal mientras que el vicepresidente del Parlamento Europeo, Miguel Ángel Martínez, indicó que se trata de "una lista elaborada por la administración más reaccionaria que ha existido en toda la historia de los Estados Unidos".
Así las cosas, Obama no ha hecho otra cosa que servirle en bandeja de plata a Raúl Castro nuevos elementos para criticarlo de tibio y débil en su proclamada aproximación a la isla. Ahora más que nunca el levantamiento de las restricciones sobre la frecuencia con que los cubano-estadounidenses pueden visitar a sus familiares en Cuba y la cantidad de dinero que autoriza enviar a los miembros de su familia, propulsadas el pasado año por La Casa Blanca, parecerán insuficientes y la pelea entre los gobiernos de ambas naciones, sencillamente, interminable. |