Cuba
Edgar London
 
Edgar London
Reconocimientos
Mi desván
Con Voz Propia
Tamba Bay Cuba
Pero insisten en saber a quién le voy
Otros sitios
Cubaliteraria
Isliada
Lecturalia
Otrolunes
REMES
Vercuba
 




PortadasLo confieso: escribo porque no puedo evitarlo.

Soy perfectamente capaz de poner en duda mis convicciones políticas, mis habilidades académicas o mi agnosticismo desmedido, pero no el reclamo que me llevará, tarde o temprano, a enfrentarme a una hoja en blanco.

Aprendí —entre años y caídas— que la verdadera literatura no se desperdicia en libros. Mejor se emplea en truculencias y amores que luego pudieran fenecer en volúmenes inciertos.

Antes soñaba con multiplicar títulos a mi nombre. Hoy, en cambio, me conformo con restarle urgencia a mis palabras.

De esta suerte soy consecuencia. Espero, de las letras, hacerme causa.

Es tiempo de que hombres y mujeres se sacudan el chantaje que implica sufrir el presente en nombre del pasado

 

Más visitados desde marzo de 2016
Pero insisten en saber a quién le voy
La idiocracia o un tal por cual llamado Donald Trump
El lado oscuro de la razón
Mujica, las arcas y el símbolo
José García Rodríguez y tres hermanas sin fronteras
Paz vs justicia, advertencia colombiana
Paz Paz Paz
Paz Paz Paz

Recomendado Recomendados
De la ONU, abstenciones y otros espejismos
Literatura en do re mi fa sol
Un beso, más que mil marchas
Sexo entre política y religión

¿Sabías que...?
 

Edgar, de niño, ya firmaba como London en homenaje a Jack London, por aquel entonces, su autor favorito; pero fue un amigo, el también escritor Amir Valle, quien años más tarde lo convenció de mantener este seudónimo cuando, al conocer sus verdaderos apellidos, le confesó: “Están horribles, hermano, mejor quédate con ese raro que usas”.

 
 
 

Inicio Libros Antologías Publicaciones Reconocimientos Mi desván Con voz propia
 
ARRIBA